viernes, abril 16, 2021
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«¡Le he tocado los pechos a Scarlett!»: o la historia del episodio más vergonzoso de la alfombra roja de los Globos de Oro | Actualidad


Como ella misma confesaría después, había estado preparándose durante horas para ese momento. No era para menos. Con apenas 21 años, la aparición en la alfombra roja de los Globos de Oro de 2006 de Scarlett Johansson suponía algo parecido a una ceremonia de graduación como gran estrella de Hollywood, confirmando con su nominación por Match Point el impacto de su rol revelación en Lost in Translation. Para la ocasión eligió un vestido rojo de Valentino, de escote pronunciado y adornado por volantes en tirantes y espalda, que abrazaba las curvas de la joven y potenciaba la sensualidad de la que había hecho gala en el filme dirigido por Woody Allen. El look fue calificado por medios como Bustle como “el definitorio” de aquel 2006 y ha soportado el paso del tiempo hasta erigirse en una imagen indeleble de la actriz que, sin embargo, guarda un infausto recuerdo de la misma.

Hace ahora 15 años, un periodista del canal de televisión estadounidense E! protagonizó uno de los momentos más bochornosos de la historia de los premios. En la primera entrevista ofrecida por Scarlett Johansson en su llegada a la alfombra roja de los Globos de Oro, el diseñador Isaac Mizrahi, de por entonces 44 años y que ejercía como reportero especializado en moda, llevó a su máxima expresión el machismo al que se han enfrentado históricamente las actrices, sobre todo, antes de la llegada de movimientos como el #MeToo. A Mizrahi, dubitativo sobre la joven llevaba sujetador, no le valió con la respuesta de Johansson –“está incorporado en la pieza, es el estilo de Valentino”– y procedió a estrujar su pecho izquierdo sin ningún consentimiento. “¿Qué está pasando?”, se pregunta la actriz mirando a cámara, intentando mantener una sonrisa de compostura ante el atrevimiento. El entrevistado, que la soba durante varios segundos, se excusa diciendo que quiere “tomar notas para el próximo vestido que diseñe”, y después presume orgulloso, con un tono infantil y cantarín, de “haberle tocado las tetas a Scarlett”.

Enmarcado en el contexto y la sociedad de la época, laxa y tolerante con los comportamientos sexistas, el episodio pasó prácticamente desapercibido. “Puede hacer eso porque es gay. Si los heterosexuales hacen eso les damos una bofetada, pero a los homosexuales los animamos a hacerlo”, comentó entre risas la periodista Giuliana Rancic, compañera de Mizrahi en la cobertura televisiva de aquella edición de los premios. Como subrayaron años después medios como The Hollywood Reporter, fue precisamente la orientación sexual del diseñador lo que le salvó del escarnio público: “La pregunta es, ¿por qué lo hizo? Y, además, ¿es un diseñador gay menos culpable de acoso de lo que hubiera sido un hombre heterosexual sin conocimiento alguno de moda?”.

Johansson, que finalmente no se llevó un Globo de Oro a la mejor actriz de reparto que recayó en manos de Rachel Weisz (El jardinero fiel), tardó varios años en pronunciarse al respecto, pero, cuando lo hizo, condenó el comportamiento del diseñador. “Fue de muy mal gusto. Me había estado preparando durante dos horas con el maquillaje, la peluquería, vistiéndome… y, en la primera entrevista que ofrezco, alguien a quien nunca he visto antes me toca por su propia satisfacción. Pensé, ‘Dios mío, esto está pasando en directo en televisión”, declaró a Los Angeles Times. La intérprete, que se ha convertido en una de las estrellas de Hollywood más vocales en la defensa del movimiento feminista, liderando manifestaciones como las de la Marcha de las Mujeres, considera que Mizrahi buscaba “hacer un programa espectáculo” y que quería demostrar su lado “atrevido y picante” sobrepasándose con ella.

El vestido de Valentino lucido por la intérprete causó conmoción en la alfombra roja. Foto: Getty

Pero no fue Johansson la única rehén de la actitud grosera del diseñador aquella noche. A otras asistentes como Sandra Oh, Teri Hatcher, Keira Knightley o Jessica Alba les preguntó si se habían puesto ropa interior para acudir a la gala, y a Eva Longoria, nominada a la mejor actriz por la serie Mujeres desesperadas, si se había “depilado sus zonas íntimas”. “Estaríamos extraordinariamente enfadados si lo hubiera hecho en nuestra alfombra roja”, expuso John Pavlik, portavoz de la Academia de cine estadounidense, al ser cuestionado sobre qué hubiera pasado si los comentarios de Mizrahi hubieran tenido lugar en los Oscar.

Por su parte, el diseñador no solo negó haber hecho nada malo –“debería haber tenido mejor sentido del humor”, alegó en referencia a la protagonista de Lost in Translation–, sino que encontró el respaldo de Ted Harbert, presidente de la cadena. “Quería a alguien que hiciera preguntas de una forma diferente. Si no fuese gay le hubiera hablado por el pinganillo para decirle que dejara esa línea de entrevistas”, explicó el ejecutivo en el LA Times, respaldándose de nuevo en la orientación sexual del protagonista del escándalo como salvoconducto.

Con la intención de erradicar de una vez por todas este tipo de preguntas, artistas como Reese Witherspoon o Lena Dunham pusieron en marcha en 2015 el hashtag #AskHerMore (#PregúntaleMás), rogando a los periodistas que preguntaran sobre algo más que los vestidos que lucen y que se convirtió en viral en las redes sociales. La propia Johansson, cansada hace un par de años de ser interpelada por enésima vez sobre su dieta nutricional durante la presentación ante la prensa de una película de Los Vengadores, se giró hacia su compañero Robert Downey Jr. y le preguntó: “¿Por qué a ti te hacen la cuestión interesante y existencial y a mí sobre la comida de mi mascota?”. 15 años después del vergonzoso episodio vivido por Scarlett Johansson, el sexismo en el cine sigue estando más que vigente.





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