domingo, junio 20, 2021
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“No quiero ser solo la primera directora asiática que gana un Oscar”


Chloé Zhao (Beijing, 38 años) dice que era una joven rara. Obsesionada con el manga, no solo lo leía sin parar, también dibujaba, creaba sus historias, su propia fan fiction (y aún lo hace). Pero sus padres, una rareza aún mayor en China, la dejaron ser quien era y la apoyaron moral y económicamente en sus sueños. A los 14 se fue a estudiar a Londres, de ahí saltó a Los Ángeles y después a especializarse en cine en Nueva York. Grandes ciudades en las que no se encontraba. Admite que quizá fueron “caprichos de hija única”, pero buscando ser diferente, hacer algo distinto, acabó en una reserva india en Dakota del Sur donde descubrió la naturaleza y su voz como cineasta.

“Tengo una idea muy fluida sobre identidad y explorar otros mundos es mi excusa para saber dónde encajo”, decía en el estreno de su segundo filme, The Rider (2017), una inesperada sensación internacional, una bellísima reinvención del western que enamoró también a Frances McDormand el mismo año que la actriz recogió todos los premios por su papel en Tres anuncios en las afueras. Sus caminos se cruzaron y juntas, en la carretera, adaptaron el libro País nómada, de Jessica Bruder (Capitán Swing) y han firmado Nomadland (el 2 de abril en cines). McDormand interpreta a Fern, una mujer empujada por la crisis a vivir en una furgoneta llamada Vanguard y acompañada en el camino por toda una colección de nómadas reales. Un retrato de una América auténtica y desconocida. La película empezó ganando en los Festivales de Venecia y Toronto, ha recibido el Globo de Oro a Mejor película de drama y Mejor dirección y acabará arrasando en todos los grandes premios, haciendo historia. Y quizá ya no habrá nada raro en todo esto.

Chloé Zhao

Frances McDormand y Zhao Foto: Cordon Press

Desde que rodó Songs My Brother Taught Me (2015), su primera película, y siguiendo con The Rider (2017), parece que se ha embarcado en una búsqueda del verdadero espíritu americano, ¿qué ha añadido Nomadland a esa búsqueda?
Yo crecí en ciudades de diferentes países y siempre sentí una sensación de soledad. Mientras creces en la selva de hormigón, cuando eres joven, esa soledad parece hasta romántica pero según vas cumpliendo años es cada vez más difícil de soportar. Cuando llegué a Dakota del Sur, al ponerme frente a la naturaleza cara a cara, expuesta al clima, en un paisaje en el que no ves ni un cable de teléfono, por fin me sentí conectada a algo más grande que yo. Ahí empecé a querer explorar esta parte de Estados Unidos: el paisaje fue mi punto de entrada, a través de él llegas a la gente afectada por ese paisaje. Y Nomadland fue una experiencia muy distinta a las dos anteriores porque fue la primera vez que hacía una película sobre gente más mayor. Yo creo que entiendo el mundo de la gente joven. Después de The Rider le estuve dando vueltas a hacer una road movie sobre jóvenes, pero entonces Frances [McDormand] me envió el libro de Jessica Bruder y cuando lo leí y, sobre todo, durante el proceso de hacer la película, me di cuenta de que la carretera es algo más complicado para la gente mayor. La mayoría de ellos carga con el luto y la pérdida porque ha vivido toda una vida y la carretera se convierte en una aventura más curativa. Cada vez que te sientas alrededor de un fuego no sabes quién va a estar ahí, a veces tienes amigos, otras completos desconocidos, la carretera es una gran familia, así lo ve esta gente. Fue una gran experiencia en ese sentido, una gran lección que no esperaba.

#Vanlife y #nomadlife son toda una tendencia envidiada en Instagram, pero la realidad que muestra Nomadland es mucho más dura.
El movimiento nómada ha crecido especialmente en los últimos años. Bob Wells organizó el primer Rubber Tramp Rendezvous, un encuentro entre nómadas, en 2011, eran menos de 50 personas y ahora se juntan más de 10.000. También gente joven. Sí, existe ese hashtag en internet. Mi compañero, Josh [Joshua James Richards, su director de fotografía], y yo somos los primeros que nos unimos un poco, tenemos una furgoneta a la que hemos llamado Akira. Pero si lo piensas los americanos llevan años lanzándose a la carretera, uno de los sueños más recurrentes es el de ahorrar dinero para, al jubilarse, comprarse una caravana y cruzar el país. Culturalmente esto siempre ha estado ahí.

Pero su protagonista, Fern, y los nómadas reales con los que se cruza no cumplen un sueño, les han empujado a la carretera.
Con la crisis de 2008 muchos perdieron su casa y la generación del baby boom, probablemente una de las más trabajadoras de este país, se encuentra sin trabajo o muy mal pagada, cuando en Estados Unidos tu jubilación depende de cuánto dinero has ganado a lo largo de tu vida… De repente, se ven forzados a encontrar otra forma de vivir, son gente con muchos recursos y que trabaja muy duro, lo mismo en el campo que en los grandes centro de Amazon. Y, especialmente, las mujeres, porque creo que tienen menos orgullo, se lanzan a la carretera. Creo que a los hombres les cuesta más.

¿Por eso decidió que su protagonista fuera una mujer?
Creo que fue por lo que Jessica cuenta en el libro, ella se centra en Linda May y conoce a muchas mujeres en el camino. Muchas de ellas se quedan sin casa porque su marido muere o se han divorciado. Y creo que lo del orgullo juega un papel importante, es más difícil para los hombres abandonar estas normas y aspiraciones sociales marcadas sobre cómo deberían acabar su vida. Pero es un movimiento que no deja de crecer y la gente joven se está uniendo. Es bonito, pero no es fácil. Hay nómadas de corazón, que a lo mejor han vivido en una casa 40 años, pero estaban destinados a la carretera, y hay otros que se han visto forzados por la situación y están en la carretera ahorrando para comprarse una casa. Yo creo que Fern es de las primeras.

Chloé Zhao

Zhao, durante el directo de la ceremonia de los Globos de Oro, en la que se llevó dos galardones. Foto: Getty

Frances McDormand ha contado que hace años decidió que a los 65 se haría llamar Fern y viviría en la carretera. Lo ha cumplido en Nomadland. ¿Dónde acaba Frances, la actriz, y empieza Fern, el personaje?
Es muy difícil de decir. Desde el principio, las dos decidimos que la única forma de hacer esta película era si los actores no profesionales interpretaban versiones de sí mismos, y la única forma de que Fran encajara ahí es que ella interpretara una versión de sí misma. Tuvimos suerte de que hay una parte de ella que podría haber acabado así, como Fern. Ella se preguntaba todo el rato: “¿Y si no me hubiera convertido en actriz? ¿Y si me hubiera casado con este tipo?”.

En Nomadland, aparentemente, no hay política, pero el simple acto de hacer una película así, o como The Rider, es político.
Gracias por decirlo así, porque a menudo me preguntan por qué no quiero ser política. Si ves Nomadland y dices que no es política es que hemos llegado demasiado lejos. Estás viendo a una mujer de 60 hablando de considerar el suicidio porque no puede pagar el alquiler o comer. Y ves a otra durante toda la película realizando duros trabajos manuales, intentando sobrevivir… Creo que podemos juzgar a nuestra sociedad por cómo tratamos a nuestros mayores. Eso es muy político. No es político con una ‘p’ mayúscula porque no sale Trump, no es política popular actual, pero es un problema profundo que tenemos en el mundo desarrollado: cómo despreciamos a nuestros mayores porque ya no contribuyen a nuestra economía. En las culturas tradicionales creen que los mayores tienen mucho que enseñar y, en realidad, son la parte más importante de una sociedad y de la familia. En EE UU es al revés. Mira esta pandemia, los mayores son prescindibles, la economía es más importante. Si ves Nomadland así, es extremadamente política.

¿Estrenar la película en este momento le ha añadido más capas?
Una cosa que aprendí muy pronto en mi carrera es que nunca sabes cómo va a ser recibida tu película. Pensé que lo sabría esta vez y de pronto… ¡esto es tan extremo! Tengo esta filosofía que intento repetirme, siempre me pregunto: ¿mi familia en China va a sentir algo especial al ver la película aunque no les importe esta gente? Y creo que cuando haces eso, no importa si estalla una guerra mañana o es el mejor momento de nuestras vidas, siempre tendrás una audiencia. Y en este caso, la idea de perder todo, incluido todo lo que define nuestra realidad y aún así ser capaces de vivir otro día, no hablo de éxito o de ganar la lotería, sino simplemente de seguir cada día, vivir día a día con altos y bajos, es muy curativo. Todos hemos perdido nuestro sentido de la realidad, el mundo que conocíamos se ha desmoronado y viendo a Fern ir día a día creo que muchos espectadores se verán a sí mismos intentando recoger los pedazos y seguir en el camino.

Junto a Frances McDormand, probablemente, haga historia este año en los Oscar y otros grandes premios. ¿Cómo se siente como mujer asiática en una posición de influencia así en la industria?
Si la película hace historia, bien. Si podemos ser un ejemplo a seguir para alguien, para una yo más joven, genial, me siento muy orgullosa y honrada, pero espero que los jóvenes que estén mirando lo que saquen de esto sea que puedes ser tú, puedes ser auténtico como cineasta y hacer la película que tú quieras, porque lo creas o no hay gente ahí fuera que quiere ver tu película, que quiere escucharte. Para mí da igual sea como seas, cuál sea tu origen, si tengo que decir una lección aprendida en Nomadland es esa. Espero que saquen eso, no quiero ser solo la primera directora asiática que gana un Oscar o lo que sea.

Eso nos lleva a sus próximos proyectos: la nueva versión tipo western de Drácula para Universal y Eternos, su próxima película, una gran producción para Marvel, ¿es fácil seguir siendo auténtica en un proyecto millonario?
A veces es más fácil y a veces es más difícil. Las cuestiones técnicas son más sencillas porque tienes más dinero. Pero también es más complicado porque tienes más opciones. En mis películas solía hacerlo todo yo misma, incluso preparar el desayuno para todo el equipo, eso tampoco es fácil. Ahora hay gente que me prepara el desayuno y puedo pedir lo que quiera, tengo muchas opciones, algo que también puede ser peligroso creativamente. Tienes que ver más allá de las opciones cuando tienes dinero. Tienes que seguir mirando a tu corazón como tu guía.





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