domingo, abril 11, 2021
Inicio Uncategorized Cosméticos no testados en animales: si ya está prohibido, ¿por qué lo...

Cosméticos no testados en animales: si ya está prohibido, ¿por qué lo ponen? | Belleza, Lo último


‘Sin parabenos’, ‘sin tóxicos’, ‘no testado en animales’, ‘cosmecéutico’ o ‘vegano’ son algunos de los reclamos habituales en cosmética. Términos que, o hacen alusión a conceptos que la legislación vigente no contempla, o destacan cualidades que siembran dudas acerca de competencia. Raquel Marcos, doctora en Química y autora del libro Belleza con Ciencia habla de competencia desleal. “Crean en el consumidor una visión distorsionada de la realidad y condicionan su elección”, explica.

Esto es lo que dice la ley

A nadie se le ocurre pensar que una caja de galletas pueda llevar ingredientes tóxicos. Por eso no se venden cajas de galletas ‘sin tóxicos’. Compramos con tranquilidad porque las autoridades sanitarias velan para que no los lleven. Sin embargo, en los cosméticos son frecuentes reclamos como ‘libre de tóxicos’ o ‘no nasties’. Y en nuestra imaginación surge la idea de que otras cremas que comparten la misma balda tal vez sí sean perjudiciales para nuestra piel. O, al menos, despiertan ciertas reticencias.

No debería ser así. El origen está en una interpretación laxa de la ley comunitaria (el Reglamento Europeo 655/2013) que marca que no se debe caer en la publicidad engañosa, pero deja el desarrollo de los reclamos a la buena voluntad del fabricante. Y las auditorías son pocas y lentas.

Por ejemplo, el artículo 4 se centra expresamente en la ‘honradez’. “Quiere decir que no tiene sentido hacer gala de que no llevas un ingrediente que no hace falta. Un gel hidroalcohólico no lleva conservantes porque su alto contenido en alcohol lo hace innecesario. Reivindicar expresamente que no los lleva no sería honrado”, explica Marcos. Lo de los ‘sin parabenos’ es, en opinión de Marcos, eludir el punto 5 sobre la ‘imparcialidad’. “Se trata de un ingrediente considerado como seguro por la Unión Europea. Llevar ese reclamo suscita dudas en el consumidor sobre otros productos que los lleven. Viene a ser competencia desleal. Incluso puede el consumidor lo elija pensando que los demás están poniendo en riesgo su salud. Eso en comunicación se conoce como propaganda”.

No testado en animales

Logotipo de Cruelty Free, una certificación de carácter privado que ratifica que un cosmético no ha sido probado en animales.

El velado boicot a China

Uno de los reclamos más cuestionados es el famoso ‘no testado en animales’. En 2013 la Unión Europea prohibió las pruebas en animales tanto de cosméticos como de cualquiera de sus ingredientes. Solo se justificaría en el caso de nuevos activos que no puedan sustituirse por otros para esa misma función. “El protocolo antes de registrar una determinada sustancia es complejo y debe ir avalado por muchos estudios clínicos. Es un proceso costoso y es raro que lo asuma la industria cosmética. Otra cosa es que los estudios los haga la industria farmacéutica y, una vez aprobado ese ingrediente, lo aproveche el sector cosmético”.

Por tanto, “es absurdo que una marca que produce en Europa y vende solo dentro de la Unión Europea ponga en su etiqueta que el producto no está testado en animales. Es lo que marca la ley y es igual para todos, lo pongan o no. Cuando dicen ‘no testado en animales’ en realidad te están informando de que no venden en China, donde sí es obligatorio hacer esos tests antes de distribuir un cosmético”. Es decir, se deslizan por un terreno ético, no legal. Ese es el propósito del sello ‘Cruelty Free’ (es el ‘no testado en animales’ pero ratificado por terceros). “Pero no deja de ser una certificación privada. Si cumples unos requisitos y pagas por ello, lo tienes”. No llevarlo impreso o no especificar que no pruebas tus productos en animales no significa que tu champú se haya probado en los ojos de un conejo.

Lo paradójico es que hasta en China empiezan a cuestionarse este tipo de pruebas. Aunque no por razones morales ni animalistas, sino para abaratar costes. “Son más caras que hacer los tests ex vivo, in vitro o con modelos computerizados. Cuando dentro de unos pocos años los chinos no hagan ya esas pruebas habrá que ver si ese consumidor que hasta ahora elegía marcas que no se distribuyen en China por motivos éticos sigue vetándolos o cambia de opinión”.

Los cosmecéuticos no existen

Es uno de los términos más exitosos de los últimos años. Induce a pensar en un cosmético de más calidad, con ingredientes mejores o en una mayor concentración y resultados casi de nivel médico. Solo hay un pequeño detalle: el término cosmecéutico como tal no está contemplado por la legislación vigente. “No existen cosméticos médicos. O son cosméticos, de venta libre, o fármacos, siempre con prescripción médica”, asevera Marcos. Pone como ejemplo las cremas despigmentantes: con hidroquinona, son medicamentos y lo receta y supervisa un dermatólogo. Con niacinamida o ácido azelaico, son cosméticos y se compran en la farmacia o en la perfumería.

La confusión viene con las cremas que solo se venden en clínicas. Incluso las que lanzan algunos dermatólogos o farmacéuticos con su nombre. “Hay cosméticos que solo se venden en clínicas dermatológicas o de medicina estética. No deja de ser un posicionamiento de marca: el producto sigue siendo un cosmético en términos legales y se rige por la misma regulación que la crema del supermercado. Sin embargo, es un reclamo publicitario que ha calado entre muchos profesionales médicos, farmacéuticos y prensa especializada”.

Cosmética vegana y clean beauty, bajo la lupa

El veganismo es una elección y un estilo de vida que va más allá de no comer alimentos de origen animal. Cala en otros aspectos de la vida cotidiana y la cosmética no es una excepción. “Aunque tampoco hay muchos ingredientes de origen animal, más allá de la lanolina, la cera alba (cera de abejas) o el ácido carmínico o E-120, procedente de la cochinilla. Optar por una crema vegana para el rostro no es más que una elección alineada con un estilo de vida. Otra cosa es que el marketing lo entrelace con los movimientos libres de tóxicos o la cosmética verde”.

Precisamente uno de los términos estrella de este 2021 será la green beauty o la clean beauty. Es otro reclamo más que hace referencia, no a la seguridad del producto, sino a los factores que rodean su producción. “Se suele poner el foco en la procedencia de la materia prima, quién la obtiene y en qué condiciones laborales y medioambientales. Pocas veces se plantea qué sucede después durante el proceso de transformación. Y sería interesante conocer si se usan disolventes seguros, cuántos residuos se producen y cuántos pasos intermedios hacen falta para una determinada reacción. Pensamos que un cosmético libre de envases es más sostenible porque, como usuarios, generamos menos desechos. Pero, ¿cómo se ha producido cada uno de los ingredientes? Porque ese proceso puede que sea muy contaminante. Es el greenwashing. Parece verde, pero no lo es”.



Source link

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Ulises Mérida, conciencia y reciclaje

La entrada Ulises Mérida, conciencia y reciclaje se publicó primero en S Moda EL PAÍS. Source link

En la ‘Rave’ de Maison Mesa

La entrada En la ‘Rave’ de Maison Mesa se publicó primero en S Moda EL PAÍS. Source link

El nuevo futuro, según Isabel Sanchís

La entrada El nuevo futuro, según Isabel Sanchís se publicó primero en S Moda EL PAÍS. Source link

En la ‘Rave’ de Maison Mesa

La entrada En la ‘Rave’ de Maison Mesa se publicó primero en S Moda EL PAÍS. Source link

Recent Comments