martes, junio 22, 2021
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Tanxugueiras: “Las mujeres que no sabían leer ni escribir se convirtieron en las grandes poetas de nuestro folclore” | Placeres


La música tradicional ha dejado de ser ese género casi olvidado y relegado al desinterés con el que, hasta no hace tanto, despreciábamos lo antiguo. El Mal Querer, de Rosalía; 45 cerebros y 1 corazón, de María Arnal i Marcel Bagés o Manual de Cortejo de Rodrigo Cuevas son sólo algunos ejemplos artísticos que evidencian que la tradición ha vuelto para reivindicar el lugar que le corresponde y reinterpretar la realidad actual desde ahí.

Sabela Maneiro, Aida Tarrío y Olaia Maneiro son tres pandereteiras gallegas que buscan resucitar la música tradicional desde la perspectiva contemporánea que define su proyecto artístico, Tanxugueiras. Vinculadas al folclore desde muy pequeñas, Sabela y Olaia Maneiro aprendieron a bailar y tocar la pandereta en una asociación cultural del concejo de Teo en A Coruña y Aida Tarrío siguió los pasos de su abuela, quien compartió de primera mano con ella el arte de la pandereta y la música de raíz, término que utilizan en Galicia para referirse al folclore.

Metidas de lleno en su carrera musical desde el año 2018 y con dos álbumes a la espalda reconocidos por los Premios de la Música Independiente, actualmente disfrutan de la proyección que está teniendo Midas, su última canción sobre la avaricia y el poder de las mujeres.

Hablamos con ellas acerca del auge de la música tradicional en los últimos años y sobre qué papel juega la identidad rural o la perspectiva de género a la hora de rescatar y reinterpretar canciones populares antiguas.

Sabela Maneiro, Aida Tarrío y Olaia Maneiro
son Tanxugueiras. Foto: Rocío Cibes

¿Quiénes son Tanxuguerias?

Sabela Maneiro: Son tres mujeres que un día decidieron hacer de su pasión, una profesión. Creo que la consigna que mejor nos define es que queremos mantener viva la música tradicional utilizando nuestra lengua materna. Si se habla lento, el gallego es una lengua fácil de entender y creemos que cantarlo es la forma de trabajar porque nuestra música de raíz no muera.

¿A día de hoy se puede vivir de la música tradicional?

Sabela: Aunque no es sencillo y más en pandemia, nosotras ahora mismo sí que vivimos por y para Tanxugueiras. Si lo piensas, es más fácil vivir de este tipo de música porque la puedes exportar muy fácilmente. En cada pueblo o en cada ciudad hay un festival de músicas del mundo y tienes todo el mundo para ti. Si hiciésemos pop o rock el espacio estaría mucho más acotado y sería más difícil.

Olaia Maneiro: Aquí en Galicia podemos hacerlo, pero también si eres una persona que vive con lo justo y sin derrochar. Si estuviésemos en Madrid o Barcelona la cosa sería mucho más difícil. El dinero sólo nos daría para pagar el alquiler y comprar una barra de pan con dos lonchas de chorizo.

¿Cuándo comenzasteis a interesaros por el folclore?

Sabela: Olaia y yo estuvimos, desde los 3 a los 12 años, en una asociación cultural dedicada a la divulgación de la música tradicional donde aprendimos a bailar, cantar y tocar la pandereta. Después de la adolescencia, cuando cumplimos los 20, volvimos y hasta ahora.

Aida: Yo también he estado muy vinculada desde pequeña. Mi abuela es una pandereteira de las de antes, de las que tocaban en la noche de San Juan para todo el pueblo. Y aunque al principio yo no le hacía mucho caso, cuando mis amigas de la aldea empezaron a interesarse, me apunté porque quería poder tocar con ellas y con mi abuela al año siguiente.

 ¿En qué momento decidís apostarlo todo a la música e intentar construir una carrera profesional?

Olaia: El día que decidimos dedicarnos íntegramente a esto, fue como tirarse a un acantilado sin saber si iba a haber agua o piedras. Fue una apuesta total por la cultura. Nosotras tenemos claro que si quieres que un proyecto salga adelante tienes que darlo todo de ti. Si tienes que cumplir un horario en un trabajo que ocupa todo tu día, al final, es muy difícil centrarse.

¿Qué papel juega la identidad rural en vuestro proyecto artístico?

Aida: Juega un papel muy importante porque la música de raíz salió de las zonas rurales.

Sabela: Además, el germen de Tanxugueiras nació de tocar en las fiestas de los pueblos donde la gente baila y toca la pandereta. Por ejemplo, si viviésemos en Madrid o Barcelona donde no existen este tipo de fiestas tan vinculadas a la identidad rural gallega, no nos hubiésemos dado a conocer igual y quizás hoy no viviríamos de ello. Aunque están las redes sociales, es más difícil destacar si desvinculas un proyecto como el nuestro del apego que siente la gente de los pueblos hacia la música de raíz y la tierra.

La mujer siempre ha tenido un rol muy importante en el folclore ¿qué papel han jugado las cantareiras en la cultura popular gallega?

Aida: Antiguamente, en las fiestas de pueblo nadie quería tocar. Todo el mundo quería bailar y, en especial, los hombres porque querían lucirse para ligar. Las cantareiras y las pandereteiras eran las mujeres que tocaban para que otros bailasen. Mientras el gaiteiro era considerado un músico al que pagaban por ir a tocar la gaita, ellas eran “simples pandereteiras” a las que, por supuesto, nadie remuneraba.

Hoy en día, estas mujeres siguen sin valorar el papel tan importante que desempeñaron y si vas a verlas te dicen ‘no hombre no, yo tocaba un poco, pero no hacía nada’. Cuando en realidad, fueron ellas quienes han trabajado por mantener viva la música tradicional porque eran ellas quienes la cantaban y la tocaban.

Sabela: De hecho, ellas mismas fueron creando su propio repertorio. A través de estas canciones contaban sus propias historias. Se metían con el pueblo de al lado, aludían al trabajo, al desamor y todo con mucho sarcasmo, con mucha retranca como decimos aquí. Sin darse cuenta, mujeres que no sabían leer ni escribir se convirtieron en las grandes poetas y guardianas de nuestra música de raíz.

¿Cómo es vuestro proceso de creación artística? ¿Rescatáis los cantares de la sabiduría popular?

Sabela: Aunque hemos hecho varias recollidas (investigación por los pueblos en busca de cantares tradicionales), tenemos la suerte de rodearnos de gente que ha hecho un gran trabajo etnográfico y tienen grabaciones desde los años 60. Antes de crear una canción nueva, lo que hacemos es escuchar esas grabaciones, buscar el potencial que tiene cada una de ellas y a partir de ahí pensamos de qué queremos hablar. Si por ejemplo es de desamor, pues sacamos todas las coplas que hablen de esa temática e intentamos llevarla a nuestro terreno.

Olaia: Hay cantares que son muy machistas, diría que casi el 80% y, claro, nuestro discurso es todo lo contrario. Buscamos empoderar a las mujeres a través de letras feministas. Así que, en lugar de desecharlas, lo que hacemos es darles una vuelta y traerlas a nuestro tiempo introduciendo alguna palabra contemporánea.

Aida: Además, las señoras, las informantes que es como las llamamos nosotras, ven el Luar, un programa famosísimo en Galicia al que van pandereteiras. Y lo que sucede es que, cuando vas a preguntarles por los cantares que tocaban cuando eran jóvenes, para lucirse, te hablan de las canciones que han escuchado últimamente en el Luar porque se sienten inseguras de decir lo que tocaban realmente. No porque fuese malo, sino porque en aquel entonces se les dijo una y otra vez que ellas no eran músicas ni eran nada.

Foto: Rocío Cibes

¿Es el folclore el nuevo reguetón? ¿Creéis que con la música tradicional ocurrirá una reivindicación similar a la que ha vivido la música latina en la última década?

Sabela: ‘La música tradicional es como el churrasco’. Hace poco, en una conversación con Iván Ferreiro, salió esta idea y se me quedó muy grabada. Él dice que ahora todo el mundo va a restaurantes gourmet porque es lo que se lleva, pero que en el fondo lo que todos queremos es un buen churrasco. Y decía que con la música tradicional pasa un poco eso. Es algo que nos nace. Es instintivo.

Además, creo que estamos en un momento de revolución musical. Si hace unos años C.Tangana hubiese hecho el disco que ha publicado ahora hubiese parecido una aberración y, hoy, casi todos estamos de acuerdo en que ha hecho un trabajo espectacular.

Aida: La gente quiere cosas diferentes. Parece que ahora están más interesados en la música de raíz que antes. Se puede ver con Rodrigo Cuevas o Baiuca. El público ahora busca ir más allá de la canción, saber porque suena así, que está contando, de dónde viene ese sonido…Incluso, hay artistas que en otro momento nunca hubiesen colaborado con músicos que hacen folclore y ahora se están atreviendo.

Olaia: Yo creo que la pandemia ha hecho que todo esto se acelere. La gente está cansada de escuchar siempre lo mismo y ha empezado a buscar nuevos referentes musicales. Al tener más tiempo, creo que ha habido personas que han investigado más y descubierto nuevos artistas.

Pero también es cierto que en este nuevo movimiento no hay muchas mujeres. ¿Os está resultando más difícil despuntar y haceros un hueco?

Sabela: A ver, nosotras lo tenemos muy claro. Dicho por delante que admiramos y nos encanta todo lo que hace Rodrigo Cuevas, pero imagínate que nos vestimos como él y nos quitamos la camiseta en mitad de un concierto. ¿Qué diría la gente de nosotras? ¿Podríamos hacer eso siendo mujeres? Yo creo que no. Como poco nos tirarían tomates y nos llamarían de todo. Al igual que sucede en otros ámbitos profesionales, nosotras sentimos que no nos podemos equivocar. Al hombre sin embargo se le permite meter la pata e incluso se le dice ‘bueno, no pasa nada, para la próxima ya será mejor’. Nosotras para evidenciar que valemos y que estamos ahí por nuestros propios medios tenemos que demostrar el triple.

Además, en la música, hay una contradicción constante: se nos pide contención, pero a la vez más sexualidad a la hora de movernos. Tienes que bailar porque si no, ya te sales de lo que está estipulado, mientras que un hombre puede estar perfectamente estático y no pasa nada. Creo que estamos más en el punto de mira. Incluso es algo que veo en mí misma, que tengo gestos más masculinos que a lo mejor mis compañeras.

Aida: Eso que mencioné antes de que hace años las pandereteiras estaban infravaloradas, que eran las últimas, etc. Pues a día de hoy sigue pasando. Cuando salió ‘Midas’ me llamaron para preguntarme quién nos lo había hecho. Y era cómo ¿perdona? Lo hicimos nosotras. Y su respuesta fue. ‘Sí, sí, ya, pero ¿con quién más?’. Como diciendo, que solas no lo podíamos haberlo hecho. Y obviamente, solas no lo hicimos, pero sin nosotras el tema tampoco iba a sonar así.

¿Es un sacrilegio utilizar el autotune para hacer música tradicional?

Olaia: Ni en el folclore ni en ningún otro género. Creo que es una herramienta más que hay que saber utilizar. Introducido con clase en diferentes puntos de la canción no sólo le da un toque especial, sino que además significa que estamos en los tiempos que estamos. Cuando pasen veinte años quizás lo recordaremos como algo que se usaba y que era característico de esta época.

Vuestro último single, Midas, tiene cierto punto coplero. ¿Creéis que a lo largo de la historia el flamenco ha sabido adaptarse mejor que otros géneros tradicionales como el cuplé, la tonada o las jotas?

Sabela: No. Yo creo que fue simplemente política. Fue lo que exportamos. De hecho, no hace tanto tiempo, había sitios donde no se podía cantar en gallego. Se consideraba “música pagana” contra Franco. Y como resultado, lo que se exportó de España fueron toros, paella de Valencia y flamenco.

Es como la típica ley urbanística que hubo y se cargó todas las costas. Pues con el folclore sucedió algo similar. No hay ninguna ley dedicada a proteger la música tradicional y divulgarla como la cultura popular que es. Si a ello le sumamos que constantemente te dicen que lo que haces está mal, que no vale, que es de paletos, pues al final no le das importancia. El flamenco sin embargo se ha convertido en orgullo nacional y con eso logras llegar a la gente.

Aida: A mí me encanta el flamenco, pero el problema es que sólo representa la música de raíz de una parte del país. Y en el resto de España hay más géneros tradicionales que, incluso por extensión territorial, ocupan más espacio que el flamenco y aun así están desapareciendo.

“Arrodíllate o roghalo” es uno de los versos más potentes que incluye ‘Midas’ y que interpela directamente a los hombres, a la vez que transmite mucho poder por vuestra parte ¿pensáis que puede haber personas que no entiendan la letra al cien por cien por la brecha linguïstica? ¿Ponéis más énfasis en el videoclip para solventar esta parte?

Sabela: Justo hoy vi un meme del perro llorando que decía “yo con 13 años llorando con una canción en inglés que no entendía, pero que me transmitía tristeza”, pues lo mismo pasa con la música en gallego. Puedes sentir igualmente muchas cosas sin entender toda la letra. Aun así, nosotras intentamos que a través de la música y la imagen se entienda la historia, aunque sea difícil porque al final es una canción y no un corto o una peli.

¿Qué papel juega la moda y la indumentaria tradicional en vuestra propuesta?

Olaia: Buscamos que haya una conexión entre la tradición y lo contemporáneo. Antes íbamos vestidas de calle, pero al darle una nueva perspectiva a la música tradicional que hacemos, queríamos que el vestuario también fuera en esa línea.

Aida: Por ejemplo, en el vídeo de ‘Midas’ llevamos trajes tradicionales, pero no se trata del traje típico, sino de los diseños que antiguamente llevaban las mujeres más adineradas, algo que nos vino genial porque en el vídeo hablamos de la avaricia. De ahí que aparezcamos con joyas y pedrería en el vestuario

Y en lo referente al folclore actual, ¿quién os inspira especialmente?

Olaia: Hay muchos referentes. Por ejemplo, desde pequeña admiro a Mercedes Peón o Leilia.

Sabela: A nivel internacional también nos mueve mucho Lido Pimienta o Muerdo. Y por supuesto, admiramos muchísimo el trabajo que están haciendo compañeros más cercanos a nosotras como Rodrigo Cuevas o Baiuca.

Por último, ¿cómo se plantea el 2021 desde el punto de vista de la música en directo? ¿Saldréis a tocar fuera de Galicia?

Olaia: Se plantea como el Covid quiera. Tenemos conciertos pendientes, pero de repente se mantienen, de repente no. No se sabe lo que va a pasar. Y, respecto al disco, tenemos pensado publicar nuevo álbum para el año que viene, pero hasta entonces iremos sacando sorpresitas poco a poco para seguir presentando el proyecto.

Si algo nos ha enseñado la pandemia es que es mejor vivir el día a día sin demasiadas pretensiones.

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