miércoles, mayo 12, 2021
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De musa en Vogue a «Signora della Juve»: el fascinante recorrido de Allegra Caracciolo, la madre de Andrea Agnelli | Moda


En 2014, unos años antes de su muerte, Marella Agnelli escribió un breve relato en Vanity Fair sobre cómo fueron sus primeros años junto a Gianni Agnelli, heredero de Fiat y durante décadas cabeza visible de la familia más importante de Italia. «Un día decidí irme de compras a París y pensé que ir hasta allí en tren era la mejón opción, cuando llegué al vagón-cama que había alquilado, todas las sábanas, los cojines, las vajillas llevaban mis iniciales. Me di cuenta de que así era como viajaban los Agnelli». Entre las anécdotas que va desgranando, está la del encuentro de su prima Allegra con su cuñado, Umberto, en un yate en el que también viajaba Truman Capote. Se casaron en secreto en 1975. Si la vida de los Agnelli, esos Médici contemporáneos cuyos tentáculos alcanzan todas las capas de la sociedad italiana, siempre ha estado marcada tanto por el éxito como por la tragedia, la del hijo menor de Edoardo Agnelli fue especialmente desgraciada: su padre murió cuando él solo tenía un año en un accidente de avión, su madre diez más tarde en un choque automovilístico y vio fallecer a sus tres hijos mayores, fruto de su matrimonio con Antonella Bechi Piaggio. Los dos primeros al poco de nacer, el tercero, de cáncer a los treinta, la misma enfermedad que acabó con su vida en 2004.

Allegra junto a Umberto Agnelli durante unas vacaciones en Cerdeña, 1979 Foto: Gettyimages

«Desgraciadamente, conozco de primera mano la enfermedad, pero sé que la investigación podrá con ella», sentenciaba Allegra Caracciollo en una de las pocas entrevistas que ha concedido a lo largo de su vida. La viuda de Umberto (y madre de Andrea y Anna Agnelli) es a día de hoy la vicepresidenta de la Asociación Italiana contra el Cáncer (de hecho, ha creado un centro tecnológico completo en Turín), además de una firme activista por los derechos de los animales. Aunque no es tan famosa como lo fue su prima Marella, eterno icono de estilo y personaje ubicuo en la crónica social, Allegra aputnaba maneras desde su juventud. Al fin y al cabo, lo tenía todo, descendiente de una de las familias de mayor abolengo de Italia y sobrina de Luchino Visconti, creció rodeada de lujos. En los sesenta, cuando las revistas de moda buscaban referentes dentro de alta sociedad, protagonizó varias sesiones en las ediciones americana e italiana de Vogue ante la cámara, entre otros, de Ugo Mulas y Henry Clarke. «Allegra representaba el cambio generacional entre las clases altas, con sus pantalones anchos, sus estampados psicodélicos. La suya era una contemporaneidad conceptual», recordaba Vogue Italia hace algunos años.

Furio Colombo, Umberto Agnelli y Allegra Caracciolo, Marella Agnelli, Gianni Agnelli y Cesar Romiti aen una fiesta de Fiat en 1985. Foto: Gettyimages

Pero cuando se casa con el pequeño de los Agnelli, comienza a retirarse hacia un segundo plano. En parte por la tónica general de ese ala de la familia, no tan mediática como sus cuñados y sus sobrinos, los Elkann. Aunque obviamente Umberto estaba en la mesa ejecutiva de Fiat (y presidió la enseña brevemnte tras la muerte de su heermano Gianni) su gran pasión era la Juventus de Turin. Fue su presidente durante más de una década, así como presidente de la Asociación Italiana de Futbol. En 2015, tras su muerte, entró en el salón de la fama del fútbol. Su puesto y su pasión las heredó su hijo Andrea, que acaba de dimitr de como presidente de la Asociación de Clubes Europeos tras orquestar la Superliga junto a Florentino Pérez.

Donna Allegra, como la llaman, eligió otros derroteros: comenzó a rodearse de intelectuales, como el politólogo Norberto Bobbio o el filósofo Gianni Vattimo, y a utilizar su posición para apoyar diversas causas sociales, sobre todo en defensa de los animales. Logró que se cerrara un zoo público tras las acusaciones de maltrato animal y ha invertido parte de su extensa fortuna en investigación veterinaria. Hace una década, de hecho, comenzaron a lloverle las menciones. Del doctorado honoris causa de la Univesidad de Turín a la Medalla de Oro de la República Italiana a mérito en la Sanidad Pública. Eso sí, a sus 75, y apartada de la vida pública, aún se la peude ver casi cada fin de semana en el palco presidencial del estadio. La ‘signora della Juve’, la llaman los aficionados. Hay tradiciones familiares casi inquebrantables.

Allegra en un partido de la Juventus en 2018. Foto: Gettyimages





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